“Una paz” que no es paz: por qué el plan del 20/21 de noviembre de 2025 es un Budapest 2.0 y una capitulación de facto de Ucrania

El plan de paz publicado el 20/21 de noviembre de 2025 debía poner fin a la guerra desencadenada por Rusia contra Ucrania. En realidad, repite los errores del Memorando de Budapest de 1994 y sitúa a la víctima de la agresión en la posición de la parte a la que se pide hacer concesiones. Es un plan más absurdo y peligroso que verdaderamente pacífico.

Símbolo de la paz con un signo de interrogación: una ilustración que expresa dudas e incertidumbre sobre los planes de paz.

1. Un plan de paz que se parece más a un ultimátum

El documento presentado bajo el patrocinio de Moscú y Washington contiene propuestas que, en la práctica, se traducen en:

  • el reconocimiento de las ganancias territoriales de Rusia, al menos de forma temporal,
  • aplazar la cuestión del estatus de las regiones ocupadas, lo cual congela el conflicto bajo los términos impuestos por el agresor,
  • garantías de seguridad proporcionadas conjuntamente por Estados Unidos y Rusia, a pesar de que tales garantías ya existían cuando Ucrania entregó sus armas nucleares,
  • imponer a Ucrania límites militares y políticos, supuestamente para “estabilizar la región”.

¿Suena familiar?
Sí — porque es exactamente el mismo esquema que ya condujo a la mayor guerra en Europa desde 1945.


2. Budapest 1994 → 2025: el regreso de unas garantías que ya fracasaron

En 1994, Ucrania entregó el tercer arsenal nuclear más grande del mundo a cambio de:

  • la inviolabilidad de sus fronteras,
  • el respeto de su soberanía,
  • garantías de seguridad.

¿Quién las garantizó?
Rusia, Estados Unidos, Reino Unido.

¿Quién violó el acuerdo primero?
Rusia — en 2014 y definitivamente en 2022.

¿Quién no garantizó la seguridad de Ucrania?
Estados Unidos y Reino Unido, porque el Memorando no tenía un mecanismo de aplicación real.

Y ahora, en 2025, se presenta un plan en el que:

  • Rusia — el agresor — vuelve a aparecer como garante de la paz,
  • Estados Unidos — que no logró hacer cumplir las garantías anteriores — promete nuevamente protección,
  • y Ucrania — la víctima — debe confiar por segunda vez en el mismo mecanismo.

Esto no es diplomacia.
Es una repetición de la historia en su forma más peligrosa.


3. Por qué el plan de 2025 es una capitulación de facto de Ucrania

a) Legitima la agresión por la fuerza

Aceptar la “línea de control actual” equivale a recompensar la ocupación obtenida mediante violencia.

b) Limita la soberanía de Ucrania

Las “zonas neutrales” y las restricciones militares privan a Ucrania de su derecho a la autodefensa.

c) Crea una peligrosa ilusión de seguridad

Las garantías firmadas por Rusia valen tanto como las de 1994: nada.

d) Traslada la responsabilidad del agresor a la víctima

Si Ucrania rechaza el plan, será presentada como una parte “que no quiere la paz”.
Un clásico de la propaganda rusa.


4. Señal global: las fronteras pueden cambiarse por la fuerza

Si este plan fuera aceptado, el mensaje al mundo sería claro:

  • Las armas nucleares garantizan seguridad; renunciar a ellas conduce al desastre.
    (Un mensaje peligroso para Irán y Corea del Norte.)
  • Occidente está cansado y dispuesto a ceder.
    (Una señal alentadora para China respecto a Taiwán.)
  • Rusia puede volver a la mesa como un socio, no como un agresor.
    (Una legitimación tras la mayor agresión en Europa desde 1945.)

5. Paz o congelación: una diferencia fundamental

La paz significa:
retirada de tropas, soberanía, fronteras legales, reparaciones y seguridad real.

El plan de noviembre de 2025 significa:
congelación del conflicto, cesión de territorio, legitimación de la agresión, falsas garantías
y transferencia de responsabilidad a Ucrania.

Esto no es paz.
Es una pausa antes de la próxima guerra.


6. Por qué Ucrania no puede aceptar un plan así

Porque cada línea de ocupación “temporal” se vuelve permanente.
Porque Rusia ha utilizado este método en Moldavia, Georgia y Siria.
Porque la “neutralidad” impuesta significaría el desmantelamiento gradual del Estado.
Porque el Kremlin nunca se detiene por sí mismo.

Y sobre todo:
Ucrania tiene el derecho legal a la plena soberanía y a la restauración de sus fronteras.


7. Conclusión: este no es un plan de paz — es un ejemplo de ceguera estratégica occidental

El mundo no necesita otro Memorando de Budapest.
No necesita planes creados para calendarios electorales.
No necesita compromisos que creen guerras futuras.

Necesita:
claridad, garantías ejecutables, una identificación clara del agresor,
respeto del derecho internacional
y la conciencia de que una paz basada en ilusiones no es paz — sino un preludio de la catástrofe.

El plan del 20/21 de noviembre de 2025 no es un camino hacia la paz.
Es una señal de alarma.

Fuentes:

Fuente de la imagen/gráfico: OpenAI
Autor: MJ